El amor es ciego, dicen algunos. El amor no distingue edad, sexo, religión o ideologías. Estos son los hechos, son la verdad.
Pongámonos en situación...
Digamos
que esa persona está contigo, cuidándote y ayudándote desde la
infancia. EL ángel que te prometió tu padre en su lecho de muerte. Te
habla en tus sueños. Te enseña lo que más amas. Y cuando ya has dado el
salto hacia tu destino... Él guía tus pasos. Su voz te resulta tan
cercana como la seda que gastas. tus sueños ha visitado, cada noche
desde antaño. Lo más importante: tu amor le has entregado sin saberlo,
sin conocerlo, sólo escuchándolo.
Tu estreno ha llegado. Has cantado
como un verdadero ángel. Tu ángel te muestra su mundo, de oscuridad y
de sombras. Una vida en el submundo, un submundo y una vida. La magia
forma parte del lugar; la música, tu música y su música, un único
viento en el aire, pues él es tu maestro, y tú su musa, la que le
inspira las mayores obras musicales, las más perfectas piezas, pensadas
para tu voz.
Has amado lo que has conocido. Tan solo te resta ver su rostro que tantas veces imaginaste. Levantas la máscara...
¿Amarías un rostro deforme si perteneciera a tu ángel? ¿Serías capaz de ver más allá de la superficie?
Yo
digo, SÍ. Mi ángel sin rostro puede no ser un hermoso rostro, pero no
por ello dejará de ser mi ángel. Si no somos capaces de ver a través de
los ojos de una persona su alma, nadie querrá ver nuestra alma y
nuestros ojos. Seremos para el mundo guapos o feos, pero no apreciarán
sino lo más superficial de nosotros mismos, sin darse la oportunidad de
conocernos, y con ello, querernos.
(A todos los que se sienten solos, y a los que no se creen bellos de parte de una no bella)
¿Buscas el bien? Encuentras el mal. Un mal que se tiñe de rojo, el mal que te provoca palidez y dolor. Cada luna vuelve, y te transforma en otro ser. Dejas de ser tú mismo, adquieres la personalidad de tu alter ego maligno. En ocasiones te agrada. En otras te repugna, pero siempre, siempre te preguntas: ¿Dónde quedaría mi equilibrio personal? Necesito de la maldad, para sentirme vivo, para saber que existo, pues con la bondad viene aparejada la invisibilidad. Para mí han de ser la Gloria y la Eternidad.
A golpe de mandíbula, ganaré mi puesto en la Historia"
Los hombres te temerán, pero nadie se acercará a ti y te dará lo que te falta: Cariño y amor.
Por la tierra caminarás rodeado de tu soledad. nadie romperá tu círculo de protección, a menos que tú mismo lo hagas. A menos que dejes de buscar causar daño.
Ha llegado la luna, su cómplice, su maestra.
La ciudad inhóspita, se tiñe con su pálido reflejo, y la oscuridad creciente. No hay gente. No hay miedo.
¿Donde está la gente? ¿Dónde el miedo?
Preparados para su final. Acechan en las sombras al ingénuo.
La redada está hecha, no has podido escapar.
¿Ahora quién es el Mal? Lamentas tu suerte, lames tu pata, herida por las balas de la gente, que impasible asiste a tu muerte.
Ni una lágrima por ti. Ni un gesto de compasión. Nadie te amó.
Pues pudo más el temor a ti, a tus mandíbulas, que a tu corazón, lo único que no se ha convertido en polvo con la luz del sol.


Una situación desesperada. Una solución inédita. Una lucha
ardua. Y ahí están el Valeroso Caballero, moreno de piel y de cabello, con esos
ojos verdes, y esa sonrisa perfecta. Fuerte y decidido. Su amigo, no menos
valeroso ni hermoso, igual de valiente y fuerte. Con esa decisión en la mirada,
y la honestidad en sus palabras. Los dos
aman a esa dama, de grata figura y voz deliciosa, hermosa más allá de lo
hermoso, indefensa y cándida. Y toda una corte de caballeros, bailando a su
son, siguiendo cada uno de sus pasos.
Pero no todo es felicidad en este reino. Hechos extraños se
suceden. Desaparecen elementos vitales. Sólo nuestros caballeros pueden
detenerlos. El Rey los envía con su bendición a tan desesperada misión.
Pues no. Dadle la vuelta a la historia y encontrarán a “Mortadelo
y Filetón”, donde lo mejor son los
chistes con poca gracia (pues son una sarta de chorradas) y los créditos, más
que nada porque es el final de la película y puedes dedicarte a asuntos de
alguna utilidad.
¿Es una película para ver? Si te gusta la gracia fácil y lo
absurdo de lo esperado… Adelante. Es tu película.
Intentamos superarnos, crecer como personas. Pero todo son obstáculos. A veces ni los notamos. Otras no queremos ver que están ahí. Les propinamos una patada para alejarnos de nuestro camino. Siempre vuelven. Siempre regresarán porque no los hemos vencido.
Uno de los mayores obstáculos de las personas es el miedo. El miedo nos induce a buscar el individualismo, nos aisla del mundo. Es como ese mp3 que llevamos pegado a la oreja, que nos impide percibir la realidad del mundo, su belleza, sus tesoros. Nos encerramos en nosotros mismo. Aparece el egoísmo. El egoismo y la debilidad. ¿Contrarios? No. El egoista es débil, y el débil es egoista. Es una relación de causa- efecto, un círculo vicioso. El egocentrismo (nota característica de todo individuo occidental, pues nos creemos el centro del mundo desde los principios de los tiempos) nos induce a la pasividad, ya que somos débiles para decidirnos a actuar en beneficio de otros. Esa pasividad fruto del miedo, del egocentrismo y de la debilidad humana, nos conduce irremediablemente a un mundo de ficción donde decimos no existe a aquello que no queremos ver; un mundo en el que no queremos ver que hay muchos individuos compartiendo nuestro aire, nuestro agua, nuestros pensamientos. ¿Por qué? Porque tememos que nos conozcan, que nos hagan daño. Porque somos débiles, y orgullosos. Pero sobre todo temerosos.
¿A qué temes tú?
¿Quién no ha necesitado alguna vez un bastón?Sí, no te escondas.Tú, ese que me está leyendo. No creas que eres auto suficiente, que nunca vas a necesitar a nadie. Cuando menos te lo esperas, caes. Caes más profundo de lo que nunca pensaste o creíste posible. Y no encuentras fondo. Es el abismo terrenal. De repente, en un pequeño saliente, apenas visible encuentras una mano que quiere salvarte. Pero te ciega el orgullo. Tú, el independiente, el que nunca ha pedido nada, el que nunca se equivoca. Ahí estás, más abajo de la vida y de la muerte, cayendo al vacío, solo. Pero no estás solo. Te acercas a la mano, y tienes que tomar una decisión. Hundirte en la oscuridad, o luchar por sobrevivir y ver la luz del día.
¿Qué decisión tomar? El bastón es un instrumento que nos puede servir en un momento de necesidad. Y luego permanecer siempre alerta por si se precisa de su ayuda.
No dudes nunca en pedir ayuda. No es más débil el que la pide, sino el que la desdeña por orgullo y vanidad.
Caen los muros. Se levantan tempestades. Llora el mundo por todas sus maldades (y vanidades).
El agua inunda las miradas de las gentes olvidadas, postergadas a la ignorancia de esta humanidad humillada.
Su pereza se contagia, igual que la más letal plaga. Y cada lágrima falsa, alimenta la oscuridad de su alma.
Muestra su egoísmo, uno de los sentimientos más destructivos, que vuelve al amigo contra el amigo, el familiar o el vecino, que no busca sino su llegada y su cariño.